Colectivos de Resistencia Amig@s de Vieques, Amigos del MAR y Jinetes por la Paz


Comunicado de Prensa: "Maniquís desobedientes penetran zona militar en Vieques"


4 de julio de 2001

Vieques, PR. - Los colectivos de Resistencia Amig@s de Vieques, Amigos del MAR y Jinetes por la Paz, en coordinación con los "encapuchados" de Vieques, incursionaron hoy a las 5:30 PM en terrenos ocupados y restringidos por la marina de guerra desafiando nuevamente la presencia militar y burlando exitosamente su seguridad, para llevar a cabo una manifestación de protesta contra la presencia militar en esa Isla.

"Escogimos este día, día de la Independencia de Estados Unidos, para hacer este acto, pues ellos (los norteamericanos) sufrieron hace más de doscientos años circunstancias similares a las que hoy sufre el pueblo viequense, precisamente por los abusos de una fuerza militar invasora", señaló Llaima Sanfiorenzo, portavoz de los colectivos, quien ya fue arrestada tras incursionar en la zona de bombardeo el pasado mes de abril.

Los colectivos de resistencia se replegaron en la zona y colocaron unos maniquís tamaño natural de los padres de la independencia de los Estados Unidos dentro del perímetro militar. "Estos maniquís representan los principios de justicia y libertad que sirvieron de horizonte a la liberación de los Estados Unidos de Norteamérica del yugo opresor del imperio británico y su poderío militar. La situación por la que atraviesa el pueblo viequense con relación a la marina de guerra norteamericana es similar a 'la larga cadena de abusos y usurpaciones' de las que fueron víctimas las colonias durante el período revolucionario," señaló Freddie Marrero, candidato doctoral de sociología en New York, quien penetró en días recientes a la zona de bombardeo y salió junto a sus compañeros sin ser apresado por la seguridad militar.

Al momento en que los soldados intervenían con los maniquís, mediante amplificadores de voz, se escuchaba una adaptación del discurso de independencia de los Estados Unidos a la realidad del pueblo Viequense, dando la impresión que la voz salía de los propios maniquís. Cada maniquí llevaba en sus manos una versión de dicha declaración.

Mientras los maniquís eran colocados en el terreno restringido de la marina, tras la verja militar, los "encapuchados" de Vieques aguardaban replegados en la zona mientras velando por la seguridad de los manifestantes, como recientemente habían prometido seguir haciendo. Así mismo, con una gran bandera puertorriqueña, se apostaron los jinetes por la paz.

"Con este acto queremos llamar la atención a la conciencia histórica de los soldados, apelar a su sentido patriótico y recordarles el lado humano que se supone, en principio, guíe las acciones de todo soldado. Esperamos que ellos puedan recordar las verdades evidentes, 'que todos los hombres son dotados de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad.' Deben preguntarse acerca de los atentados contra la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad realizados por las instituciones que ellos defienden," sostuvo Marrero.

"Es una gran contradicción que por un lado digan que trabajan para defender los principios de libertad, democracia y los derechos humanos y que en la práctica hagan todo lo contrario. Detrás de sus uniformes hay personas que piensan, que sienten y padecen. Es a esa parte humana de su ser a la que dirigimos nuestra acción y no a la que actúa como mera marioneta," concluyó Sanfiorenzo.

Los colectivos de resistencia, tras efectuar el acto programado, se retiraron con la promesa de continuar haciendo actos similares para despertar la conciencia y la sensibilidad de los soldados apostados como fuerzas de la seguridad militar. "Estamos dándoles una oportunidad más para que se vayan de esta Isla y nos dejen vivir en paz. Esperamos que la sepan aprovechar," sentenció uno de los encapuchados antes de desaparecer entre la maleza.


Declaración de Independencia de los Estados Unidos (4 de julio de 1776)
(Adaptación a Vieques - 4 de julio del 2001)


Vieques, PR.- Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y asumir entre las naciones de la tierra el puesto separado y la posición igual a las que las leyes de la Naturaleza y el Dios de esa Naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que se declaren las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de Gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a alterarla, reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su Seguridad y Felicidad...

...cuando una larga serie de abusos y sucesivas usurpaciones, dirigidas invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de esta colonia y en particular de su isla municipio de Vieques; tal es ahora la necesidad que nos obliga a exigir la inmediata retirada de la marina de guerra norteamericana y la incondicional devolución de estas tierras a sus naturales habitantes y legítimos dueños, los viequenses. La historia del actual dominio militar sobre esta isla es una historia de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados todos directamente hacia la progresiva destrucción de su naturaleza, sus recursos vitales y su medio ambiente, así como al lento y doliente genocidio de los seres humanos que habitan en ella. Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial:

1. Antes de la invasión militar en la década de los 40 la población en esta isla era de más de 30 mil habitantes. Hoy, en los albores de un nuevo milenio, apenas se aproxima a los 9 mil.

2. La marina de guerra ocupó y usurpó más de dos terceras partes de esta Isla, forzando la emigración masiva y deteniendo así el desarrollo económico, social y cultural.

3. Efecto incuestionable de las maniobras bélicas es la alta tasa de mortandad infantil, que excede en un 53% a la del resto de la nación puertorriqueña.

4. Así mismo y por la misma causa, la incidencia de cáncer y enfermedades respiratorias es 27% mayor que en Puerto Rico.

5. La devastación ecológica en la isla de Vieques es una de las consecuencias más terribles ocasionadas por los bombardeos. Las reservas de recursos naturales, como el agua potable, es actualmente inexistente y los abastos de agua son controlados por la marina de guerra.

6. Los niveles de pobreza y desempleo en Vieques exceden por mucho a los de la Isla Grande.

7. Durante las maniobras bélicas la marina retiene más del 80% de los mares, por lo que los pescadores se ven constantemente impedidos a realizar sus labores durante las maniobras militares y forzados a salir de pesca a mares extremadamente lejanos.

8. La educación en las escuelas se ha visto incesantemente perturbada, obstaculizada e impedida por los ruidos de los aviones y de las bombas.

9. La tranquilidad de la población se ha perturbado de igual modo por la proximidad de las maniobras y la certeza de saber que los cálculos, al momento de lanzar las bombas, llevan un margen de error muy amplio, convirtiendo así a la población civil en parte virtual del área de impacto además de reviviendo incesantemente los recuerdo de muertes relacionadas a estos mal llamados "errores de cálculo"...

10. La ocupación militar a la Isla de Vieques ha traído como efecto la progresiva destrucción de su riqueza cultural y de sus raíces históricas, como se evidencia en la masiva destrucción de los asentamientos arqueológicos.

11. Las maniobras militares y los bombardeos amenazan y asesinan a las especies en peligro de extinción como el pelícano pardo, el carey y el tinglar, que anidan en el área de tiro y bombardeo de la marina.

12. La destrucción de los ecosistemas, como las formaciones de coral y los manglares, y la brutal contaminación de los depósitos naturales de agua y de las lagunas ya a ocasionado daños irreparables y efectos irreversibles.

13. La acumulación de desperdicios tóxicos en las playas y acuíferos es cada vez mayor.

14. El encarcelamiento de cientos de puertorriqueños que han arriesgado su libertad para denunciar estos abusos de la marina de guerra

15. Los abiertos intentos de sabotaje a los procesos democráticos mediante el chantaje y la manipulación, pone de manifiesto ante la mirada del mundo el carácter antidemocrático del poderío de las fuerzas armadas estadounidenses.

16. El empeño y la terquedad en ignorar los reclamos de consenso democrático de nuestro pueblo por la justicia y la paz en Vieques es evidencia contundente del carácter violento e insensible de ese cuerpo castrense.

17. Las evidencias televisadas del abuso físico y el maltrato psicológico a los desobedientes mientras están en cautiverio de la fuerza militar no sólo ignora las estipulaciones de ley reconocidas como derechos humanos entre las naciones del mundo sino que viola la dignidad de nuestro pueblo, de todos los hijos de nuestra patria.

18. Las repetidas e injustificadas agresiones a los manifestantes pacíficos que se oponen a la presencia militar en esta isla así como a la población civil que reside en los predios de los terrenos ocupados por la marina, al lanzar luces de bengala contra las residencias y vehículos, perdigones de goma y gases lacrimógenos, mantiene en peligro constante la salud, la seguridad y la vida de nuestro pueblo.

En cada etapa de estas opresiones, hemos pedido justicia en los términos más humildes que un pueblo democrático puede hacerlo: a nuestras repetidas peticiones se ha contestado solamente con repetidos agravios. Hemos pedido que se detengan los bombardeos y han contestado con más y más bombardeos. Hemos pedido que devuelvan las tierras y han contestado, alquilando por dinero y combinando maniobras militares con las fuerzas militares de otros países igualmente insensibles a la causa de este pueblo. La marina de guerra norteamericana pertenece y responde a un régimen de gobierno imperialista, cuyo carácter está así señalado con cada uno de los actos que pueden definir a un régimen tiránico y despótico. Un gobierno que no respeta la voluntad de su pueblo no es digno de ser gobernante del mismo. Un gobierno que viola los derechos humanos y la dignidad de un pueblo que quiere ser libre no merece gobernarlo más. Un gobierno que encarcela a su pueblo cuando este le exige justicia y paz es un gobierno que ha traicionado a su pueblo y que sólo provoca violencia y enemistad.

Ante esta terrible realidad no hemos dejado de dirigirnos a nuestros hermanos norteamericanos. Los hemos prevenido de tiempo en tiempo de las tentativas de su poder legislativo para englobarnos en una jurisdicción injustificable. Les hemos recordado de mil maneras las tétricas condiciones de vida a las que nos hemos vistos forzados a soportar durante más de sesenta años, que son las circunstancias que nos han forzado a emigrar y las razones por las que gran parte de nuestra población vive sin grandes esperanzas, enfermándose y muriendo. Hemos apelado a su innato sentido de justicia y magnanimidad, y los hemos conjurado, sea ya por los vínculos de nuestro parentesco o ya por los lazos que nos unen a todos como seres humanos, a repudiar estos abusos y agresiones, los cuales interrumpirían inevitablemente nuestras relaciones y correspondencia.

Sabemos que gran parte del pueblo que habita Norteamérica, a pesar de la inmensa distancia, no se ha hecho de oídos sordos ante las injusticias que la marina de guerra acostumbra sobre la isla de Vieques. Debemos, pues, convenir en la necesidad, que establece nuestra separación y considerarlos, como consideramos a las demás colectividades humanas: enemigos en la guerra, en la paz, amigos.

Por lo tanto, el pueblo de Puerto Rico, convocados en el llamado de conciencia y solidaridad, y apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de Vieques, solemnemente hacemos público y declaramos:

1. Que Vieques es Puerto Rico, por naturaleza y legítimo derecho y que debe ser libre para elegir por voluntad propia, sin amenazas ni hostigamientos de la fuerza militar, su porvenir;

2. Que Vieques queda libre de toda lealtad a la marina de guerra norteamericana y al gobierno que la rige, y que toda vinculación política entre esta Isla municipio y el ejército estadounidense queda y debe quedar totalmente disuelta;

3. y que, como pueblo de una nación amante de la libertad, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho todos los pueblos que habitan estos tiempos.

Y en apoyo de esta Declaración, con absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia y en el poder de la solidaridad y la conciencia popular, arriesgamos nuestras vidas al convertirnos en escudos humanos ante los bombardeos, y empeñamos nuestra libertad dando cuerpo a nuestras palabras en actos de desobediencia civil a las leyes de su imperio y sometiéndonos a la arbitrariedad de sus tribunales y a las malintencionadas, excesivas y ridículas penas impuestas en complicidad por la voluntad y el capricho de sus jueces.