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Fuerzas militares de EU libran guerra contra si mismo y contra el mundo

R. Rabin
CPRDV
bieke@coqui.net
2 de septiembre de 2001


 

Durante más de dos décadas en esta lucha de Vieques, hemos tenido muchísimas oportunidades de compartir con gente en diversos lugares en Puerto Rico, en Estados Unidos y en otros países, sobre los efectos del militarismo en las comunidades. El impacto de las expropiaciones, los tóxicos militares, la violencia de los soldados, el deterioro económico en áreas como Culebra, Aguadilla, Salinas y Ceiba - para citar unos pocos ejemplos - tiene gran similitud con la presencia militar en Vieques. Por años hemos compartido con residentes de esos sectores para comparar nuestras historias y las estrategias de lucha.

Lo que no conocíamos, hasta hace pocos años, fue el amplio y nefasto impacto del militarismo estadounidense dentro de su propio territorio nacional y en los muchos países donde EU tiene bases militares. Las fuerzas armadas de EU libra una guerra contra si mismo, y en particular contra las comunidades afro americanas, latinas, indígenas y generalmente - pero no solamente - contra las comunidades pobres. La plaga del militarismo se extiende a los territorios de EU como Guam, Hawaii, Alaska y Puerto Rico y se manifiesta en Japón, Okinawa, Filipinas, Corea, Ecuador, Colombia y Panamá, entre otros lugares del planeta.

Los contactos del Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques con organizaciones pacifistas en Puerto Rico, Estados Unidos y a nivel internacional, nos ayudan a ver el caso nuestro en un contexto más amplio. La participación de delegados del CPRDV en conferencias sobre el militarismo en EU, Inglaterra, las Filipinas, Corea, Japón, Okinawa, Washington DC, Nueva York, San Diego y en otros lugares, nos permite conocer más de cerca los esfuerzos de organizaciones comunitarias por terminar con la presencia y las actividades militares que violan los derechos humanos de millones de personas alrededor del mundo. El CPRDV trabaja con el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz (Puerto Rico), el Proyecto de Tóxicos Militares (EU), La Liga Internacional en Contra de la Guerra y el Movimiento por la Reconciliación (San Francisco), entre otras entidades pacifistas, para divulgar el caso de Vieques y para conocer más de cerca cómo el militarismo afecta a otros pueblos. Vieques no está solo en esta batalla contra las fuerzas de la destrucción.

Dentro del "territorio" estadounidense - en el continente norteamericano y afuera - una red de bases e instalaciones trae la muerte y la destrucción de comunidades enteras, a través de una descarada contaminación militar con la mismísima lista larga de químicos cancerógenos que hemos visto en los informes sobre Vieques - los metales pesados, nitritos, nitratos, RDX, uranio reducido, entre otros. Bombas de gas mostasa, una arma química utilizada por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, fueron desenterradas recientemente durante un proyecto de construcción en Colorado. En Memphis, Tennessee, la población civil, mayormente afroamericana, batalla contra el terrible impacto en la salud que tiene un vertedero militar. En San Antonio, Texas, la recien cerrada base de la Fuerza Aérea, Fort Kelly, se considera la raiz de altísimas cantidades de casos de cáncer y otros males que surgen de la contaminación que por décadas se ha producido allí. En Massachusetts, millones de galones de agua de importantes acuíferos de una extensa zona de Cape Cod, han sido seriamente contaminados con desperdicios de la base militar de Camp Edwards, donde varios destacamentos de la Guardia Nacional entrenan durante más de medio siglo. En el mismo estado, el pueblo Wampanoag lucha por lograr la recuperación ambiental y el control sobre la isla de "Tequanomans". De gran significado espiritual, esta isla fue bombardeada por la Marina durante décadas. Las familias de esta nación indígena, residentes de un área cercana al bombardeo, sufren de los más altos niveles de cáncer en toda la región.

En Alaska, estaciones de radar abandonadas con el fin de la Guerra Fría y el cese de operaciones de espionaje dirigidas hacia Rusia, han dejado una enorme cantidad de tóxicos en la tierra, en las aguas y en la cadena alimentaria de miles de indígenas de esa región. En San Diego, Calilfornia, decenas de comunidades de gente humilde, mayormente de color -afro americanos, latinos, indígenas, asiáticos - sufren las consecuencias de largos años de prácticas contaminantes de los estilleros militares y de los desechos radioactivos de los submarinos y portaviones nucleares destacados en esa bahía. Pruebas militares relativamente cerca de la capital federal de Washington, DC, en las facilidades de Aberdeen, Maryland, han obligado a las comunidades adyacentes a tomar acción para evitar que los tóxicos - incluyendo el uranio - llegan a sus traspatios.

Una serie de violaciones de niñas y otros actos de violencia perpetrados por efectivos militares de Estados Unidos en Japón, Okinawa, Corea, las Filipinas y Panamá, nos recuerda cruelmente de los relatos de las mujeres viequenses sobre las hordas de marinos aquí en los años cincuenta y sesenta. La muerte del anciano vieqense, "Mapepe" Christian, de puños y patadas de varios militares aquí en el sector Destino en 1952, se ha repetido - y sigue repitiéndose - en zonas militarizadas por EU en casi todos los continentes.

En Maehyang-ri, Corea, los jets descansan solo los sábados y domingos. Todos los otros días sobrevulean por encima de la pobreza de los arrozales en camino al área de impacto a pocas millas de los hogares de miles de coreanos.
La bahía de Manila y las cerradas bases de Subic y Clark en las Filipinas, donde hoy miles de personas buscan rehacer sus vidas, se han convertido en algunos de los lugares más contaminados de Asia - y el gobierno de los EU renuncia toda responsabilidad para con la limpieza ambiental. Cosa similar ocurre en Panamá, donde dejaron la Zona del Canal, pero también dejaron un legado mortal de contaminación que incluye armas químicas en las selvas panameñas y uranio dispersado en el suelo y aire.

Las diversas luchas del pueblo hawaiano por la paz y la desmilitarización, comparten mucho con la lucha del pueblo viequense. En los años 70´s, cuando nuestros pescadores paralizaron las maniobras del OTAN y fueron arrestados y maltratados, los hawaianos luchaban por rescatar la isla de Kaho´olawe, una isla despoblada pero de gran importancia espiritual y arqueológica. El el Valle de Makua, se silenciaron los cañones del ejército de EU por algunos años, pero quieren reiniciar sus prácticas. Los hawaianos luchan por defender Makua.
El militarismo estadounidense ha dejado una destella de contaminación, muerte y violencia alrededor del mundo - y ha provocado una nueva onda de solidaridad internacional de los pueblos opuestos a esa destrucción de la naturaleza, a esa actitud arrogante y racista, a esa postura de irresponsabilidad y de superioridad que resultan en las más horrendas acciones en contra de la humanidad.

La lucha en Vieques no es única. Sin embargo, la exitosa campaña de desobediencia civil pacífica y el amplio apoyo que se ha generado entre sectores de la comunidad puertorriqueña y estadounidense que generalmente no se unen, ha tenido importantes repercusiones. La atención que hemos recibido en estos dos años de intensa batalla, combinada con una historia de décadas de lucha, obligan a otras comunidades que luchan por la paz a mirarnos, a pedirnos ayuda, a aprender de nuestros éxitos y fracasos. Los residentes de Maehyang-ri, Corea, se llaman ellos mismos - EL VIEQUES DE COREA!

Nosotros tenemos que hacer igual - aprender de los múltiples ejemplos de otros pueblos que luchan con gran dignidad y con mayores o menores éxitos en contra del mismo enemigo y a favor del mismo ideal.

El general estadounidense, James Jones, dijo recientemente en una entrevista en el Pentágono, "Me preocupa el efecto que pudiera tener si somos obligados a salir de Vieques, no solo por nuestros entrenamientos domésticos, sino por el acceso a nuestras bases internacionales. Desde Okinawa se ve lo que pasa en Vieques y llegarán a ciertas conclusiones sobre eso."

Vieques es Okinawa. Vieques es Makua. Vieques es Filipinas. Vieques es Maehyang-ri. Vieques es la Zona del Canal. Vieques es Alaska, Camp Edwards, Memphis, San Antonio, San Diego... Por los niños de Vieques, por los niños de Hawaii, Filipinas, Okinawa, Memphis, San Antonio, San Diego y Massachussetts, seguimos en esta lucha hasta terminar con el militarismo deshumanizante, hasta que haya paz en Vieques, hasta que haya paz para tod@s.

Vieques, 2 de septiembre de 2001