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Federales Mantienen Persecusión Contra Familia Zenón

La Voz de Vieques
Cortesía La Voz de Vieques
<vozvieq@coqui.net>
8 de noviembre de 2001


 

Federales invaden residencia Zenón

La madrugada del viernes, 2 de noviembre efectivos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) daban los toques finales a la planificación del asalto con armas largas a una residencia en Monte Santo. Procedieron a rodear la casa con varios francotiradores apostados en los solares vecinos. Uno de los integrantes del grupo de asalto, escondido entre unos matorrales, filmaba todo el operativo. Cuando todo estuvo dispuesto, le dieron las órdenes a la policía local. Los muchachos de Vivoni se apostaron en las carreteras de acceso en Pozo Prieto y Gobeo, según las órdenes de los federales, «para protegerles las espaldas».

Al fin, llegó el momento de atacar la casa de la familia Zenón-Encarnación. Cerraron el cerco, y de la misma manera que hacen en las películas, apuntando con sus armas largas, exigieron la rendición de los residentes. Aleida Encarnación, ya acostumbrada a las extravagantes peripecias de estos audaces agentes del dominio federal sobre Vieques, les preguntó tranquila: «¿Qué quieren ahora?». Luego de ser informada sobre las órdenes de arresto en contra de su esposo, Carlos Zenón, y su hijo menor, Yabureibo, les increpó sobre el exagerado alarde de fuerza armada: «Ustedes se creen que con esas armas le meten los mochos a la gente humilde de Vieques; se equivocan. Nosotros somos gente pobre, pero llevamos muchos años luchando, y vamos a seguir luchando por Vieques, hasta que la Marina se vaya, y ustedes no nos intimidan». «¿Tienes armas o drogas?», le preguntó uno de los agentes a Yabureibo. «Ahora vas a tenerlo que registrar en frente mío, para que después no se les ocurra decir que le encontraron algo. Ustedes saben bien que en esta casa nunca ha habido ni habrá drogas. En esta casa no hay dinero pero lo que sobra es vergüenza», les dijo Aleida en desafío.

Como si no supieran que se encontraba en la Isla Grande, preguntaron por Carlos Zenón. marcha hasta el rompeolas, donde le esperaba un contingente de unos sesenta agentes apostados con armas largas. Se formaron en dos filas frente a frente, y Yabu tuvo que pasar esposado por entre ellas. Luego todos abordaron una embarcación de aduanas. Otras dos embarcaciones llenas de agentes armados le hicieron escolta hasta Roosevelt Roads.

«Allí se formó una garata de jurisdicción», nos cuenta Yabu, «porque tanto el FBI como los agentes federales querían ser quienes me llevaran al tribunal. Me tuve que reír de ver a tantos federales pelearse por un Zenón. Finalmente, ganaron los alguaciles. De ahí, salimos para el tribunal federal».

Aleida había tratado de acompañarlo, pero desde que salieron de su casa los federales la separaron de su hijo. Se montó en un avión, y salió como pudo para la Isla Grande. Una vez puso pie en tierra, se dirigió hacia el Colegio de Abogados, donde su esposo y sus dos hijos mayores celebraban una conferencia de prensa, explicándole al país lo que estaba ocurriendo.

Reunida con el resto de la familia, todos salieron hacia el tribunal federal a acompañar a Yabureibo en su vista de fijación de fianza que se celebraría a la 1 pm. En plena sala del magistrado Gelpí, Zenón padre fue arrestado por los federales.

«Ustedes saben dónde él está», les respondió Aleida. Se acabó el asunto. Los agentes esposaron a Yabureibo, lo montaron en uno de los vehículos, y salieron a toda Aleida Encarnación, luchadora viequense desde niña, no se intimida con los alardes de fuerza de los federales.

 

Marina fracasa en uso de Gran Jurado Federal

Las fuerzas represivas usan el Gran Jurado Federal como un arma para perseguir a quienes se oponen al dominio que ejercen los militares sobre la sociedad civil puertorriqueña. Recientemente han estado lavándole la cara a esta institución, usándola para encarcelar la podredumbre del desgobierno de Pedro Rosselló y sus secuaces. Pero la mona aunque se vista de seda mona se queda. Y era de esperarse que en nuestra lucha en contra de los crímenes militares en Vieques, tarde o temprano, se asomara la mona.

Aprovechando la bochornosa complicidad de Pierre Vivoni y sus muchachos del FURA, la Marina y el FBI salieron corriendo para el tribunal con lo que ellos pensaron que sería la evidencia para encarcelar a la familia Zenón por muchos años.

En el ambiente histérico de la llamada guerra anti-terrorista, al cual sucumbió también el gobierno de Sila Calderón, el teniente Cordero del FURA le suministró a los federales una cinta de video en la cual supuestamente se captan delitos de suficiente gravedad cometidos por Zenón padre y Yabureibo. Se trata de un video filmado por los chicos de Vivoni (quien dicho sea de paso ha sido más servil con la Marina que el propio Pedro Toledo) cuando Carlos Zenón, «y otros», le interrumpieron los bombardeos a la Marina en octubre reciente.

El Gran Jurado Federal vio la cinta, una y otra y otra vez, y después de escuchar los argumentos histéricos de la Marina, le dijo a los fiscales federales que no estaba dispuesto a ser cómplice de un aborto a la justicia como el que exigían los militares. En ningún lugar de la grabación se captaba nada que ni remotamente pudiera interpretarse como un crimen grave. Allí sólo constaba una violación menor del llamado «trespassing». Al combo de la Marina, el FBI y fiscalía no le quedó más remedio que acusar por el delito menor. Eso sí, aprovechando la incompetencia del magistrado Gelpí, se llevaron la cinta a su sala para pedir que se le impusiera a los Zenón condiciones onerosas a su libertad, como no salir a pescar.

Zenón padre, quien para asombro de los federales se presentó con su esposa Aleida en la sala de Gelpí para estar con su hijo, declaró que las condiciones son absurdas, y que «cuando en casa la olla esté vacía, no habrá juez en el mundo que me impida pescar para alimentar a mi familia».