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Federales Mantienen Persecusión Contra Familia Zenón La Voz de Vieques
Federales invaden residencia Zenón Como si no supieran que se encontraba en la Isla Grande, preguntaron por Carlos Zenón. marcha hasta el rompeolas, donde le esperaba un contingente de unos sesenta agentes apostados con armas largas. Se formaron en dos filas frente a frente, y Yabu tuvo que pasar esposado por entre ellas. Luego todos abordaron una embarcación de aduanas. Otras dos embarcaciones llenas de agentes armados le hicieron escolta hasta Roosevelt Roads. «Allí se formó una garata de jurisdicción», nos cuenta Yabu, «porque tanto el FBI como los agentes federales querían ser quienes me llevaran al tribunal. Me tuve que reír de ver a tantos federales pelearse por un Zenón. Finalmente, ganaron los alguaciles. De ahí, salimos para el tribunal federal». Aleida había tratado de acompañarlo, pero desde que salieron de su casa los federales la separaron de su hijo. Se montó en un avión, y salió como pudo para la Isla Grande. Una vez puso pie en tierra, se dirigió hacia el Colegio de Abogados, donde su esposo y sus dos hijos mayores celebraban una conferencia de prensa, explicándole al país lo que estaba ocurriendo. Reunida con el resto de la familia, todos salieron hacia el tribunal federal a acompañar a Yabureibo en su vista de fijación de fianza que se celebraría a la 1 pm. En plena sala del magistrado Gelpí, Zenón padre fue arrestado por los federales. «Ustedes saben dónde él está», les respondió Aleida. Se acabó el asunto. Los agentes esposaron a Yabureibo, lo montaron en uno de los vehículos, y salieron a toda Aleida Encarnación, luchadora viequense desde niña, no se intimida con los alardes de fuerza de los federales.
Marina fracasa en uso de Gran Jurado Federal Aprovechando la bochornosa complicidad de Pierre Vivoni y sus muchachos del FURA, la Marina y el FBI salieron corriendo para el tribunal con lo que ellos pensaron que sería la evidencia para encarcelar a la familia Zenón por muchos años. En el ambiente histérico de la llamada guerra anti-terrorista, al cual sucumbió también el gobierno de Sila Calderón, el teniente Cordero del FURA le suministró a los federales una cinta de video en la cual supuestamente se captan delitos de suficiente gravedad cometidos por Zenón padre y Yabureibo. Se trata de un video filmado por los chicos de Vivoni (quien dicho sea de paso ha sido más servil con la Marina que el propio Pedro Toledo) cuando Carlos Zenón, «y otros», le interrumpieron los bombardeos a la Marina en octubre reciente. El Gran Jurado Federal vio la cinta, una y otra y otra vez, y después de escuchar los argumentos histéricos de la Marina, le dijo a los fiscales federales que no estaba dispuesto a ser cómplice de un aborto a la justicia como el que exigían los militares. En ningún lugar de la grabación se captaba nada que ni remotamente pudiera interpretarse como un crimen grave. Allí sólo constaba una violación menor del llamado «trespassing». Al combo de la Marina, el FBI y fiscalía no le quedó más remedio que acusar por el delito menor. Eso sí, aprovechando la incompetencia del magistrado Gelpí, se llevaron la cinta a su sala para pedir que se le impusiera a los Zenón condiciones onerosas a su libertad, como no salir a pescar. Zenón padre, quien para asombro de los federales se presentó
con su esposa Aleida en la sala de Gelpí para estar con su hijo,
declaró que las condiciones son absurdas, y que «cuando en
casa la olla esté vacía, no habrá juez en el mundo
que me impida pescar para alimentar a mi familia». |