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Apuntes sobre la mujer en la historia de Vieques Por Robert Rabin A través de los cinco siglos de lucha que han formado la Historia de Vieques, mujeres indígenas, esclavas, libertas, obreras, nacionalistas y luchadoras contra la presencia militar se han destacado en el desarrollo y en la defensa de Vieques. En este breve escrito se ofrecerá información de los documentos históricos de Vieques sobre algunos casos de lucha y sacrificio de la mujer viequense-puertorriqueña. Las esclavas en Vieques: 1844-1873 Durante la segunda mitad del siglo XIX se mancharon las tierras de Vieques con el odioso sistema de la esclavitud africana. Los documentos de la Parroquia Católica de Vieques y los Registros de Gobierno de la Isla Española de Vieques, 1838 - 1845, contienen valiosa información sobre los cientos de esclavas que vivieron, trabajaron y murieron en suelo viequense durante el siglo pasado. Los censos preparados por las autoridades españolas indican que para el año 1825 había en Vieques 20 esclavos, 72 en el 1834 y que para el 1840 la isla contaba con más de 176 esclavos africanos. Documentación adicional relacionada con los desalojos de ingleses de Vieques en 1688 y 1718 menciona la existencia de esclavos africanos en Vieques, propiedades de los invasores británicos. El informe sometido al gobierno español relativo al desalojo de los ingleses de Vieques 1718 incluye la siguiente información sobre las mujeres esclavas que formaron parte del botín de aquella expedición militar:
(Fuente: Documentos Sobre Vieques del Archivo Histórico Nacional de Madrid, Siglos XVII - XIX , 5 tomos; disponibles en el Archivo Histórico de Vieques, Fuerte Conde de Mirasol.) El Primer Libro de Bautismos de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Vieques incluye los nombres de noventa y nueve esclavas cuyos hijos se bautizaron en nuestra Isla entre el año oficial de la fundación de Vieques (1844) y la abolición de la esclavitud en 1873. La primera madre esclava que aparece en los documentos parroquiales es María Disimier, cuyo hijo Luis fue bautizado el 20 de enero. Madre e hijo están registrados como propiedad de Don Luis Cherot, hacendado francés y uno de los principales esclavistas del Vieques decimonónico. Las otras madres esclavas con hijos bautizados en 1844 fueron Filotea, María José, Sofía, Luisa, Marta, Bosgeta, Ramona del Carmen, Honorina, Adelaida, Anastasia, Agueda, Pilar, Ana, Romualda, Carolina, Martina, Gertrudes, Saturnina, Lucia Desideria, Arsenia, Virginia, Agata, Filotea, Cató, Melaria, María Magdalena, Ylena, Matumissa, Sebastiana, Maturina, Serafina, Leontina, Lorá, Nuñuna, Ysabel, Catalina y Juana Paula.
Algunas de las hijas de estas mujeres cuyos nombres aparecen en los documentos son: María Lidia, María Constancia, Eugenia, María Flor, María Palmira, Josefa, Cecilia, Celestina, Florencia, Ysidora, María Antonia, Carlota, Micaela, Manuela. La esclava María Victoria está inscrita con la anotación, "Natural de Africa", en el espacio generalmente reservado para el nombre de la madre. Otras esclavas viequenses nacidas en Africa fueron: Bárbara, de 30 meses, muerto el 3 de noviembre de 1845; Natalia, de 30 años, muerto el 5 de junio de 1848; Rosa, muerto el 23 de octubre de 1856 a la edad de 30 años; Arelia, de 45 años murió el 18 de abril de 1864; y Alcira, africana centenaria que murió el día de Navidad de 1866. El caso de la esclava Angela, descrito en los archivos parroquiales de la Iglesia Católica, pone de relieve los múltiples sufrimientos de la esclava viequense. "Propiedad" de la familia de doña Josefa Díaz, Angela trae al mundo a una hija, Filomena, el 4 de marzo de 1844. El documento del bautismo de la niña Filomena para la fecha del 5 de marzo de 1844 incluye, además de las expresiones religiosas regulares, la siguiente anotación especial en el margen:
Con la aprobación y la bendición del párroco de la Iglesia Católica y con oficiales del gobierno colonial como testigos, Doña Josefa Díaz, aristócrata viequense, arrancó del pecho de su madre a la niña Filomena para regalársela a la familia del entonces Gobernador Militar y Político de Vieques, Don Francisco Sainz. Así que la esclava viequense sufría una opresión multifacético en un sistema que ni siquiera respetaba los derechos más básicos de la maternidad. La explotación sexual de la esclava viequense queda documentada en el Registro de Gobierno de la colonia para el año 1840. Para la fecha del 15 de septiembre de ese año, el Gobernador Militar y Político de Vieques, don Teófilo Le Guillou, firmó un documento en que reconoció como hija natural suya a la niña Adele, nacida el 6 de abril a su esclava Adeline. El Gobernador ordenó a sus otros hijos, Constante y Teófilo a "amar y proteger a Adele como hermana suya", y proveyó una herencia para la niña de una décima parte de sus bienes en el momento de su muerte. Tres años más tarde, Le Guillou reconoció a otro hijo nacido a la misma esclava de su dotación, Adeline. Esta vez se trata de Sansón Soto, nacido el 16 de febrero de 1843. En un documento firmado por Le Guillou el 10 de marzo de 1843, el Gobernador ordenó que el niño se criara en la Hacienda Patience, proveyó para la educación del niño en Francia y le asignó una generosa pensión para toda la vida. Le Guillou cerró el documento declarando que "así es mi deber y mi voluntad". No obstante las condiciones favorables que establece Le Guillou para los hijos que produjo con Adeline, la relación que mantuvo con ella ejemplifica el poder sexual que ejercían los amos sobre sus esclavas. Podemos estar seguros de que Adeline no estaba en libertad para rechazar los avances sexuales de Le Guillou, y que como esclava estaba física y legalmente obligada a "complacer" a su amo en cualquier momento que se le pedía. Sobre las torturas físicas que sufrían la esclava viequense tenemos el testimonio oral que le proveyó a Don Justo Pastor Ruiz un anciano viequense sobre sus abuelos esclavistas. Relató el anciano que sus abuelos le contaban que cuando querían castigar a una esclava la mandaban a acostar sobre un hoyo si estaba encinta para que no perdiera la criatura y luego llamaban al mayoral que con un foete de cinco alambres le castigaba. Don Cayetano Coll y Toste presenció este tipo de tortura, conocido como la "boca abajo", en la Hacienda La Vega de Arecibo. Su descripción del incidente aparece en el libro, La historia de la esclavitud negra en Puerto Rico , de Luis Díaz Soler.
El 22 de marzo de 1873 marcó el fin legal de la esclavitud en Puerto Rico. Sin embargo, los esclavos africanos tanto en Vieques como en el resto de Puerto Rico continuaron viviendo bajo condiciones infrahumanas. Aquí se ofrece la trascripción de uno de los contratos que las ex-esclavas tuvieron que firmar con sus ex-amos después de la abolición:
El caso de Teresa ejemplifica la situación precaria de las esclavas viequenses que persistía a pesar de la abolición oficial de la esclavitud en Puerto Rico. Cientos de mujeres esclavas sobrevivieron las vicisitudes del cruel sistema de trabajo forzoso. A pesar del continuo ataque contra la integridad física y espiritual que fue la esclavitud, estas mujeres dejaron fuertes huellas africanas y una determinación de defender la dignidad humana que se manifiestan en la mujer viequense de hoy. Las "Tortoleñas" : Obreras de Barlovento en Vieques En la segunda mitad del siglo XIX llegaron a Vieques miles de libertos de las cercanas colonias inglesas de Barlovento. Conocidos como "tortoleños" en la historiografía viequense, esta gente vino de Antigua, Barbados, Monserrate, San Cristóbal, San Vicente, Santa Cruz y St. Thomas, St. Kitts, Nevis y Tórtola. Después de la abolición de la esclavitud en aquellas islas, en la década de los 1830, un gran número de ex-esclavos emigraron a Vieques en busca de trabajo en la creciente economía azucarera. Los documentos de este periodo describen una vida de gran sacrificio y sufrimiento para estos obreros de habla inglesa, descendientes de africanos. En 1872 las autoridades españolas en Vieques prepararon un Reglamento Especial para el Peonaje Extranjero que limitaba fuertemente la libertad de los "tortoleños". Según el susodicho reglamento, cada peón extranjero
La super-explotación de la mujer "tortoleña" sale a relucir en el Reglamento para los Peones Extranjeros. Mientras "cada hombre disfrutará por el trabajo de cada día 50 centavos de peso...los hombres menos robustos, las mujeres y muchachos devengarán 3, 2 y 1 real, según sus esfuerzos." Los primeros dos libros (1844-1870) de defunciones de la parroquia local incluyen los nombres de muchas mujeres "inglesas" sepultadas en nuestro suelo. Mariana Adam, procedente de San Martín, recibió sepultura aquí el 23 de octubre de 1860. Evelina Clark, natural de St. Thomas, murió en Vieques el 11 de junio de 1859 a la edad de 25 años. Isabel Crooke de Tórtola, falleció en Vieques a la edad de 50 años el 17 de noviembre de 1862. La niña Dorotea Evans de 12 años, nacida en Santa Cruz, murió en Vieques el 25 de julio de 1859. Otra muerte prematura fue la de Josefina Joseph, natural de St. Thomas y fallecida en Vieques a la edadde 15 años el 19 de marzo de 1870. Durante este periodo los "tortoleños" se rebelaron en varias ocasiones en protesta por el abusivo sistema de trabajo en las haciendas azucareras. La más seria de estos incidentes ocurrió el 15 de febrero de 1874 en la Hacienda Playa Grande del danés Don Matías Hjardemaal. Según los documentos relacionados con el suceso, más de 200 "tortoleños" se amotinaron cuando la Guardia Civil los reunió un domingo e intentó obligarles escuchar la lectura de la alocución del Gobernador Sanz de Puerto Rico. El Comisario no sabía leer, los "tortoleños" no entendían el español de todos modos, y cuando algunos de los obreros procedieron a retirarse, la Guardia Civil los increpó, demandando orden y respeto al Comisario. Y al instante, todo degeneró en un motín incontrolable, saliendo a relucir gritos, piedras, palos, machetes, bayonetas, y el revólver del guardia Indalecio Solares. El balance de ese encuentro fue de 3 trabajadores "ingleses" heridos, uno de los cuales murió al amputársele la pierna alcanzada por una bala. Como resultado del motín, 28 "tortoleños" fueron conducidos al Fuerte de Vieques, y pronto después a la prisión de Humacao. Durante los próximos días y semanas, según los documentos, el teatro de operaciones se extendió, requiriendo refuerzos adicionales de la Guardia Civil y del destacamento militar. La participación de las mujeres "tortoleñas" en defensa de los derechos de su gente quedó anotada en la documentación oficial. Según los informes gubernamentales, se incendiaron cañaverales y otras propiedades, y aumentó el número de arrestados, incluyendo a niños y mujeres, con cuya gritería y almacenamiento de piedras incitaban a la venganza contra la Guardia Civil, por la muerte del compañero y el encarcelamiento de unas 70 víctimas. El elemento femenino "tortoleño" vino a Vieques para quedarse y ha jugado un papel importante en la formación de la población trabajadora de esta Isla. Según el censo poblacional para el año 1910, las mujeres residentes en Vieques y procedentes de las islas inglesas sobrevivían de los siguientes trabajos: cocinera (4), lavanderas (26), planchadoras (9), criada (10) y dulcera (9). La mayor parte de dichas mujeres (más de 60) se registraron bajo la categoría de "en casa", en referencia a su trabajo de ama de casa. La mujer viequense en defensa del nacionalismo puertorriqueño Durante el siglo XIX la mujer viequense demostró su capacidad de sobrevivir y defender la dignidad de su gente bajo las condiciones más adversas. Es en la década de 1930 que manifiesta su preocupación por la situación política del país. El domingo, 16 de noviembre de 1930, se formó en Vieques la primera sección de "Damas Nacionalistas" de Puerto Rico. Según un artículo del periódico, El Mundo, se celebró una asamblea en el teatro del pueblo para constituir el primer grupo de mujeres nacionalistas del país. Don Pedro Albizu Campos y Don Juan Antonio Corretjer, participaron en la actividad. Albizu Campos, líder máximo del nacionalismo puertorriqueño se dirigió a la asamblea con las siguientes expresiones:
Las viequenses elegidas para formar la sección de damas de la Junta Nacionalista de Vieques fueron: Presidenta, señora María Félix; Vice-presidenta, señora Cristobalina de Cassanova; Secretaria, Srta. Virginia Morales; Tesorera, señora Rosa de Cruz; vocales: señorita Socorro Martínez, señorita Providencia Bermúdez, señorita Carmín Benítez, señorita Isabel Jiménez, señorita Gertrudis Pérez. En una época en que la participación de la mujer en las actividades políticas no se veía con buenos ojos, la formación del grupo de damas nacionalistas fue un acto de valor. Con aquel gesto las mujeres viequenses escribieron una página gloriosa en la historia de esta Isla. Mujeres en la Lucha por Rescatar a Vieques de la Marina de Guerra de Estados Unidos Entre 1978 y los primeros años de la década de los ochenta el pueblo viequense organizó una tenaz oposición a la presencia de la Marina de Guerra de Estados Unidos en la Isla. No fue la primera vez en los cuarenta años de ocupación militar que el pueblo de Vieques tomara tal posición; pero fue el movimiento más organizado y militante. Un gran número de mujeres jugaron papeles importantes en esta lucha. Estudiantes, maestras, madres, compañeras y esposas participaron activamente en piquetes, desafíos en tierra y en mar, actividades culturales y educativas y en acciones callejeras contra personal militar en el sector civil. Entre las mujeres viequenses que se destacaron en este movimiento figura Lula Tirado. Incansable propagandista de la Cruzada pro Rescate de Vieques, con alto-parlantes montados en el carro Lula no dejaba de agitar y animar a la gente a unirse a la lucha por rescatar las 3/4 partes del territorio viequense usurpado por la Marina desde los años 40. Siempre presente y trabajando en las actividades del movimiento, Lula mantuvo el pueblo informado de las actividades de la Cruzada y sobre los más recientes acontecimientos en le conflicto con los militares. Adelaida Encarnación también demostró su capacidad de luchar por liberar a Vieques de la presencia bélica. En una noche de 1979 cuando llegaron a su casa los alguaciles federales en busca de su esposo - uno de los lideres de la lucha en aquel momento - Adelaida manifestó el coraje de la mujer viequense. Según su testimonio, "volvieron (los alguaciles) por la noche y comenzaron a darle puños a la puerta. Yo salí furiosa y les reclamé la forma en que alborotaban. Me preguntó el alguacil López por Taso (su esposo) y le dije que antes de poner su asqueroso pie en mi casa tenía que entregarme una orden de allanamiento. Se limitó a sacar una orden de interdicto de una carpeta con idea de entregármela y que ya que no habían conseguido a Taso que la firmara. Yo dejé caer la orden al piso y la estrujé con el pie tirándola al patio." Doña Matilde Rivera es otra mujer que se arriesgó en la batalla de Vieques. Ella contó sobre su participación en una peligrosa acción en que los pescadores y simpatizantes saldrían a obstaculizar los buques de guerra y las maniobras militares planificados para ese día. Narra Doña Matilde: "Miré al mar cuando ya iban desfilando las yolas que iban a evitar el desembarco (militar). Me llegué hasta el muelle donde estaba otra yola aún amarrada y con cinco personas esperando llenarse para salir. Me invitaron y yo les contesté con la verdad, que yo quería ir pero tenía miedo. Pero mi conciencia no me dejaba tranquila... Entonces, pensé que de algo serviría mi presencia. Fue cuando me decidí y entré en la yola." Otra mujer que merece mención especial por su consistente lucha en defensa de Vieques es Doña Isabel Rosado. Ha demostrado en Vieques en numerosas ocasiones el espíritu de valor y sacrificio que caracteriza los discípulos de Don Pedro Albizu Campos. Su lucha por la libertad patria, la justicia y la nacionalidad puertorriqueña la llevó a soportar con valentía 15 años de encarcelamiento. Doña Isabel participó en el desafío anti-Marina del 19 de mayo de 1979, en la playa La Chiva, dentro de territorio militar en Vieques, en que fueron arrestadas 21 personas por la policía militar. Durante el conflicto que surgió en la playa entre Viequenses y militares, Doña Isabel no dejó de atacar con arena a los marinos hasta que estos lograron tumbarla al suelo y llevarla arrestada. Durante el primer Festival del Pescador celebrado en 1979, los pescadores viequenses reconocieron públicamente la contribución de Doña Isabel a la lucha. Un poeta viequense le dedicó este poema publicado en el programa del Festival:
Dice Norma Torres, maestra viequense y luchadora por el rescate de su tierra, que "como educadora, he sabido apreciar el enorme daño que hace a nuestra juventud la presencia militar en nuestra isla." Junto a su esposo, Ismael Guadalupe, líder de la lucha viequense encarcelado por seis meses por militancia en pro de su terruño, Norma dedicó su tiempo y energía en el trabajo de la Cruzada pro Rescate de Vieques. Sobre la participación de la mujer en la lucha viequense declaró Norma: "la lucha del pueblo viequense por sacar del pueblo a la Marina de Guerra norteamericana ha servido en gran manera, para que un gran número de mujeres hayamos despertado al valor, a la osadía y al coraje de echar a un lado por un momento los pañales, los trastes, la plancha, la escoba y el mapo, defender junto a nuestros esposos y compañeros el derecho que por ley natural y divina tienen nuestros hijos a heredar una tierra libre del peligro de bombas y ametralladoras, libre de la opresión y el abuso de unos poderosos a quienes poco les importa el bienestar de esta Isla. Los escritos poéticos de Norma Torres recogen el espíritu de lucha y el alto sentido de humanidad que caracteriza a este grupo:
Es menester de los educadores y de la juventud actual investigar y divulgar información sobre el papel de la mujer en el desarrollo socio-histórico de Vieques. Armados con el ejemplo de estas hermanas, hijas, esposas y madres, protectoras de la dignidad humana, estaremos mejor preparados para crear un futuro más seguro e humano para nuestro pueblo. (* El autor es Director del Museo de Arte e Historia de Vieques y fundador del Archivo Histórico de Vieques ubicado en el Fuerte Conde de Mirasol, Vieques) |