Ponencia Presentada por el Comité Pro
Rescate y Desarrollo de Vieques (CPRDV)
ante la Comisión Especial sobre Vieques
8 de junio de 1999
Centro de Usos Múltiples
Vieques, Puerto Rico
La ruta natural y la más corta entre Vieques y la Isla Grande es aquella ruta entre Punta Arenas y el área de Ceiba-Naguabo-Humacao. Esta ruta natural que nos comunica con el resto de la nación puertorriqueña fue brutalmente arrebatado de manos viequenses durante lo que se conoce en la historia como las expropiaciones militares de los años cuarenta. No se necesita mucha imaginación para visualizar a los taínos y otros grupos indígenas cruzando el canal entre Vieques y la Isla Grande partiendo de Punta Arenas y llegando a la región de Ceiba-Humacao-Naguabo. Documentación de los siglos XVII a XIX confirma que la ruta utilizada por los españoles colonizadores para transportarse entre Vieques y la Isla Grande fue la que se ha denominado, la ruta corta. En los expedientes judiciales del siglo pasado aparecen facturas oficiales para el servicio de transporte marítimo entre Punta Arenas y Humacao. El desarrollo agrícola de la parte oeste de Vieques - los barrios de Mosquito y Punta Arenas - exigía una continua comunicación comercial entre aquel sector de la Isla. Las muchas ruinas de muelles en esta zona atestiguan a su importancia como punto de partida hacia la Isla Grande. Mucha de la gente mayor de Vieques recuerdan con nostalgia y a veces con furia aquella época cuando el pueblo utilizaba libremente su tierra desde Punta Arenas a Salinas. En un sinnúmero de entrevistas los ancianos viequenses han mencionado los viajes de Punta Arenas y Mosquito a la Isla Grande. El distinguido viequense (q.e.p.d.), Dr. Juan Amédée Bonnet Benítez, en su libro, Vieques en la Historia de Puerto Rico, menciona el servicio de transportación marítima que se proveía desde las facilidades de la Central Playa Grande en Mosquita hacia Ceiba, servicio que se vio forzado a cesar con la expropiación de los dos puntos - tanto en Vieques como en Ceiba - por la Marina de Guerra de Estados Unidos en 1941. La aprobación congresional de la ley pública 13 del 17 de marzo de 1941 y más tarde de la ley 247 del 25 de agosto de 1941, dio inició al espantoso proceso de desahucios y expropiaciones de miles de personas en la parte oeste de Vieques. Estas leyes washingtonianas y las paralelas aprobadas por el gobierno colonial en San Juan, resultaron en la perdida para el pueblo viequense-puertorriqueño de los dos puntos de enlace natural que unían a Vieques con el resto de la comunidad boricua. Los efectos multiplicadores de esta vil maniobra militar-política de los años cuarenta nos agobian en el presente. Un desempleo de más de 50%, niveles extremos de alcoholismo y otros males sico-fisiológicos relacionados con la crisis económica, una masiva emigración a la Isla Grande, Nueva York y a Santa Cruz, son parte de una larga lista de graves problemas socio-económicos. Un estudio del Gobierno Puertorriqueño de los años setenta recomienda lo siguiente en
cuanto a la transportación marítima entre Vieques y la Isla Grande: No consideramos necesario entrar en detalles sobre la obvia economía a la Autoridad de los Puertos, y por ende, al pueblo de Puerto Rico, ni del fuerte impulso al desarrollo socio-económico que para Vieques significaría el rescatar de la Marina tanto los terrenos viequenses como los de Ceiba. Una mirada al mapa de nuestra región sería suficiente para que el más flojo de mente reconociera el grave obstáculo que es para Vieques el no tener acceso a la ruta corta. La expropiación de la parte oeste de Vieques y de Ceiba en la Isla Grande fue un golpe de muerte para el futuro desarrollo de nuestro pueblo. Muchos han sido los comités de ciudadanos viequenses que a través del último medio siglo han protestado contra la usurpación de los terrenos viequense por parte de la Marina y más especificamente, sobre la necesidad de recuperar la ruta corta y natural que nos une a los demás pueblos de la Isla. Sin embargo, el gobierno colonial de Puerto Rico es incapaz de bregar con la situación de Vieques y en muchas instancias indiferente a los problemas del pueblo puertorriqueño en general. Lanchas nuevas no son la solución al problema del servicio de transportación marítima entre Vieques y la Isla Grande. Es la ruta larga entre Isabel Segunda y Fajardo, aquellos 18 millas obligatorias que el
viequense debe viajar para llegar al médico, ver a los familiares, comprar ropa u otras
necesidades; es aquella distancia injusta impuesta por una fuerza militar foránea a este
pueblo, que llegó arrasando bohíos, cañaverales, centrales y palmares; es aquel
gobierno militarizado en Washington, con sus amigos en San Juan, que ha intentado en
varias ocasiones de vaciar a Vieques de los viequenses para poder bombardear la isla
completa; son aquellos intereses económicos, militares y políticos de la Babilonia de
nuestros tiempos los que estrangulan al pueblo viequense por aquel cuello de mar entre
Punta Arenas y Ensenada Honda en Ceiba. Es la ruta corta la más correcta solución al
problema de la transportación marítima entre estas tierras de Cacimar y Yaureibo y las
de Albizu y Betances. * * * 1. Introducción
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