Congreso Nacional Hostosiano

Ponencia ante la Comisión Especial de Vieques

 

Buenas tardes distinguidas y distinguidos integrantes de esta Comisión Especial de Vieques, cuya misión es, a nuestro entender, recoger la amplitud del reclamo del pueblo puertorriqueño para lograr el fin de las prácticas militares y la salida total e inmediata de la Marina de Guerra de Estados Unidos del territorio viequense.

Mi nombre es Héctor L. Pesquera Sevillano, Copresidente del Congreso Nacional Hostosiano (CNH), organización sombrilla del movimiento independentista puertorriqueño que, desde su fundación en el 1993, lucha y promueve la total desmilitarización de la sociedad puertorriqueña y en particular la salida de la Marina de la Isla Municipio de Vieques.

El problema de la ocupación militar de la isla de Vieques es sólo parte de una problemática mayor, como lo es sin duda, la militarización de todo Puerto Rico. Por ello, para una mejor comprensión de la magnitud del problema que representa la presencia de la Marina de Guerra en Vieques, debemos dar un vistazo a la militarización de que hemos sido objeto todos los puertorriqueños, no sólo desde el punto de vista de la ocupación territorial, sino también en el ámbito mas amplio de nuestra cultura, vida social, y desarrollo económico y político.

Actualmente las fuerzas militares estadounidenses ocupan el 13% de nuestras mejores tierras cultivables con instalaciones de las tres ramas de las Fuerzas Armadas de ese país y se estimaban en 35,000 los efectivos del ejército estadounidense presentes en nuestra isla antes de la llegada del ejército del Comando Sur.

Nuestros jóvenes son obligados a inscribirse en el Servicio Selectivo del ejército de Estados Unidos una vez cumplen los 18 años de edad, so pena de negárseles ayudas y préstamos para estudios. No siendo suficiente esta coacción, los que no se inscriben reciben cartas amenazantes, advirtiéndoles que están sujetos a multas de $250,000 y a condenas de 5 años de cárcel si no cumplen con esa imposición militar.

La presencia de los Reserve Officers Training Corps, mejor conocidos como ROTC en nuestras universidades y del Jr. ROTC en nuestras escuelas públicas es asimismo otra manera de alterar la cultura de paz y tolerancia que debe prevalecer en nuestras instituciones educativas.

Desgraciadamente, la política pública del Gobernador Pedro Rosselló ha sido fomentar el incremento de la actividad militar estadounidense en Puerto Rico, al favorecer la instalación de radares militares, centros de comunicaciones, experimentos ambientales y con armamentos químicos, y más recientemente mediante un cabildeo intenso para que el Comando Sur sea trasladado a nuestro suelo.

Y es aquí cuando se presenta la dificil situación en que se encuentra la actual administración gubernamental. Para "vender" la idea del traslado a Puerto Rico del Ejército del Comando Sur, a la alta oficialidad de ese cuerpo militar, se le ofreció un "menú", que incluía entre otros "atractivos": una población bilingüe, en territorio americano, con el dólar como moneda oficial, infraestructura adecuada y barata y sobre todo, la utilización de las instalaciones militares existentes sin la necesidad de inversiones astronómicas. Y dentro de ese "menú" estaba, como plato principal, la puesta a su disposición del mayor polígono de tiro, desembarcos y maniobras militares de todo el hemisferio, llamado por ellos el Atlantic Fleet Weapon Training Facilities (AFWTF) y conocido por nosotros como Vieques, Ceiba y áreas circundantes.

No olvidemos además que para la Marina, la Isla Nena representa un magnífico negocio ya que llegan hasta el extremo de alquilar las costas de Vieques a los países miembros de la OTAN,- tales como Francia, Holanda, Inglaterra y Alemania- para sus prácticas militares, lo cual les produce ingresos que sobrepasan los 80 millones de dólares anuales.

El Gobernador de Puerto Rico se encuentra indiscutiblemente ante una muy difícil situación. Tiene ante sí, por un lado, a la Marina y al Comando Sur con la posibilidad de que se les altere el "menú" ofrecido, que incluye el uso de Vieques para entrenar anualmente los ejércitos de 33 países de Centro y Sur América, una de las funciones conocidas de esa dependencia militar. Por otro lado, tiene el Gobernador ante sí al Pueblo de Puerto Rico alineado de forma casi unánime y fuera de líneas partidistas, que exige y reclama la salida inmediata y para siempre de la Marina del territorio de Vieques.

En estos momentos, se revela ante nosotros de manera más clara la posición "oficial" del actual Gobierno de Puerto Rico, inicialmente difundida de forma solapada. La meta de este Gobierno es detener en primera instancia el uso de municiones vivas durante los ejercicios militares e, igualmente, que a largo plazo se provea a la Marina de una alternativa para que pueda mantener o mejorar el nivel de entrenamiento actual (San Juan Star, 20 de mayo de 1999).

Entendemos que esa posición no recoge las aspiraciones del Pueblo de Puerto Rico y mucho menos las del pueblo viequense. El reclamo generalizado y firme de todos los puertorriqueños es que se detenga para siempre el bombardeo,- sea con balas vivas o muertas- que se vaya la Marina de Vieques y se le garantice a ese pueblo su derecho a la paz y al desarrollo. Tampoco nos parece que es responsabilidad de esta Comisión Especial, ni del Pueblo de Puerto Rico, el buscar alternativas a la Marina para que pueda continuar sus ejercicios militares. Eso es asunto de ellos y tienen cientos de alternativas que pueden considerar. El pueblo de Vieques, en cambio, tiene solo una alternativa, y esa es la salida de la Marina de ese Municipio.

Respetuosamente señalamos a esta Comisión Especial que quien adopte el discurso de que no se utilicen balas vivas y que la Marina "disminuya" su presencia en Vieques, se transmuta en portavoz de los intereses de la Marina y estaría dando la espalda a las aspiraciones del Pueblo Puertorriqueño.

El Congreso Nacional Hostosiano invita a los miembros de esta Comisión a adoptar la propuesta del Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques, identificada por ellos como las cuatro D's: desmilitarización, devolución, descontaminación y desarrollo.

Desmilitarización de la Isla Municipio. Es decir, la suspensión permanente y definitiva de todo ejercicio militar en la isla de Vieques y el retiro de todas las instalaciones militares existentes en esa isla, incluyendo el transmisor del radar militar actualmente en construcción.

Devolución de todos los terrenos ocupados, tanto en el este como en el oeste, a su legítimo dueño que es el pueblo viequense.

Descontaminación de todos los terrenos utilizados por la Marina desde el 1940. Los expertos consultados por nuestra organización nos han facilitado información que nos ayuda a estimar el costo de la descontaminación del área devastada por los bombardeos y por los desperdicios tóxicos en Vieques. Descontaminar un acre de terreno, mediante el método convencional de remover un pie de profundidad de la corteza terrestre y transportarlo a un vertedero de desperdicios tóxicos, cuesta entre $500,000 a 1 millón de dólares por cada acre, dependiendo de la accesibilidad del terreno y cuán lejana y complicada sea la transportación del suelo contaminado (Remediation, The Journal of Environmental Cleanup Cost, Volumen 8, número 4).

La Marina reconoce que el área de bombardeo y desembarcos utilizada por ellos comprende una zona de 10,800 acres. Sabemos lo dificil del terreno en Vieques y que los contaminantes están a más de un pie de profundidad y lo dificil que resultará transportar fuera de la Isla Nena la corteza terrestre contaminada. En Puerto Rico no hay vertederos que acepten este tipo de contaminante.

Considerando estos factores, calculamos que el costo de descontaminación de los 10,800 acres utilizados para bombardeo, sería de entre 5,000 y 10,000 millones de dólares (entre 5 y 10 billones de dólares). Cantidad que no incluye la remoción de los artefactos explosivos que están bajo el agua muy cerca de la orilla y que tampoco incluye la descontaminación de los acuíferos de la región oeste de Vieques, utilizada para el almacenamiento de municiones. Así de grave y serio, y aún más, es el desastre ecológico que ha provocado la Marina en Vieques, daños que en gran parte serán irreparables.

La Cuarta D es el Desarrollo de los terrenos, una vez descontaminados y devueltos a los viequenses. Para evitar que especuladores de terrenos y otros intereses ajenos al pueblo viequense se apoderen de estos valiosos terrenos, instamos a que se apoye la propuesta de Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques en el sentido de que sea un fideicomiso quien administre la mejor utilización y desarrollo de los terrenos rescatados. Ya hay una propuesta para que un porciento se dedique a terrenos para viviendas, otra porción para la agricultura, la industria y la pesca y que se desarrollen el ecoturismo, la recreación y el deporte. Después de todo, Vieques es, en términos proporcionales, el municipio con mayor cantidad de tierras sin desarrollar en todo Puerto Rico y podría ser un ejemplo de desarrollo ordenado y sustentable que sirva de modelo para las generaciones futuras. Hagamos con Vieques lo que no hemos sido capaces de hacer en el resto de Puerto Rico.

Nos constan el compromiso y buenas intenciones de los integrantes de esta Comisión. Por ello el Congreso Nacional Hostosiano ve en este esfuerzo unitario una buena señal y felicitamos la iniciativa. Los instamos a mantenerse unidos en el reclamo del cese permanente del bombardeo a Vieques, en la retirada total de la Marina de ese municipio y en la devolución de todas las tierras ocupadas a los viequenses. En ese esfuerzo y en esa dirección pueden contar con los recursos y la más decidida colaboración de nuestra organización.

Pero no olvidemos que no es el Gobernador, ni los legisladores, ni esta Comisión, ni casos en los tribunales, ni el Congreso Nacional Hostosiano, ni ninguna otra organización quien podrá garantizar, por sí sola, la retirada de la Marina de Vieques. Esto sólo lo logrará el esfuerzo de todos, y todos tenemos algo que aportar. Sin embargo, lo más importante es la movilización del pueblo y la presión que éste pueda ejercer, con su sabiduría, inventiva e imaginación. Vamos a ganarle esta batalla al ejército más poderoso del mundo, sin disparar ni un sólo tiro.

No claudicaremos en la realización continua de actividades de todo tipo y fundamentalmente de desobediencia civil. Sólo así podremos detener las pretensiones de perpetuar el bombardeo y la militarización de Vieques disfrazadas de devoluciones parciales y maniobras con balas "muertas".

Para finalizar, solicitamos a esta Comisión que haga suyo el reclamo para que inmediatamente se identifique públicamente al piloto que soltó la bomba sobre el puesto de observación y se ponga a disposición de nuestros tribunales para ser juzgado.

La Marina de Guerra debe romper su silencio y hacer de público conocimiento la cadena de eventos que llenaron de luto al Pueblo Puertorriqueño. Así lo debe requerir nuestro Secretario de Justicia, José Fuentes Agostini, e igualmente debe prepararse para lograr la extradición de todos los implicados en la eventualidad de que éstos hayan abandonado el territorio nacional puertorriqueño.

Muchas gracias.

28 de mayo de 1999.

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