A R T I C U L O S >

La única solución...

Regalado Miró Corcino
VIEQUENSE
almnorte@yahoo.com
17 de enero de 2002


 

Desde que me enteré de la noticia de Zenón y Yabu, como viequense, he sentido una gran frustración e inquietud. Es por esta razón que quisiera compartir con ustedes algunos pensamientos, para así lograr desahogarme.

Primeramente, puedo decir que siento tristeza, pues soy humano y el mero hecho de pensar que dos de mis hermanos y compañeros estarán tras las rejas injustamente por 6 meses, me enfurece. Pero, ¿qué más se puede esperar si la injusticia no tiene lugar en una sociedad tan corrompida y envenenada como lo es la nuestra?

Los que dictan "justicia" en nuestra Nación se arropan con sus togas de "lealtad" al opresor y al dictar sentencia se les olvida que la verdadera justicia defiende a los justos no a los que cometen fechorías. Y si antes de disfrazarse con sus togas llegaran a consultar por lo menos par de minutos con su conciencia, si alguna tuvieran, tal vez al momento de dictar sentencia pausaran para contemplar las consecuencias de su decisión, aunque dudo que tuviera como resultado cambiar la decisión, pero creo que les servirá para reflexionar en el futuro cuando la conciencia les está mortificando la vida. Es que tal entran a sus salas se tapan los ojos y encierran cualquier tipo de sentimiento humano.

¿Cómo hacerles entender que están sentenciando a personas humanas, concientes de que hay que corregir los males que sí tienen solución? Personas que están obedeciendo a Dios y a su tierra. El que tiene conciencia entiende todo eso. Este es el caso de la familia Zenón Encarnación y muchas de nuestras familias viequenses.

Nuestro pueblo ha vivido por mas de sesenta años atropellado por la injusticia y ¿quién ha dictado sentencia contra esos malhechores? Sólo Dios y lamentablemente los que han tenido el poder de salir en defensa de nuestro pueblo no se han aferrado al poder que tiene Dios.

Vergüenza les debería dar a los que dictan estas condenas, pues no se trata de políticos corruptos e ineptos, que son sentenciados a condenas mínimas, se trata de un padre y un hijo que comprenden que el futuro de su pueblo necesita salud para vivir en paz. Que el futuro de su pueblo necesita vivir, punto. Por esta razón se encuentran castigados, cumpliendo una sentencia sin compasión, dictada por un juez que no comprende lo que es vivir inocentemente muriendo de una enfermedad a causa de contaminantes. No entiende lo que es no poder dormir noche tras noche sintiendo el retumbar de los "truenos" en el patio de su casa. No capta lo que es vivir la vida atemorizado por las pesadillas que invaden sus momentos de tranquilidad. MI FUTURO, EL FUTURO DE MI VIEQUES TIENE QUE VIVIR.

A Zenón y a Yabu los he conocido casi toda mi vida. Tazo es un gran líder que se ha ganado mi admiración y respeto. Siempre esta dispuesto a escuchar mis ideas y nunca me ha echado a un lado, como suelen hacer muchos supuestos líderes con los jóvenes. El siempre le ha dado importancia a mis palabras y si que el respeto es mutuo. Yabu, el menor de la casa, se graduó hace poco de Paramédico. Me enorgullece decir que es el único viequense con dicha preparación actualmente en Vieques, y lo ejerce con tanto orgullo y dedicación, sabiendo que se trata de ayudar a sus compueblanos. Lo admiro porque ha decidido mantenerse radicado en Vieques para poder auxiliar a sus vecinos, conocidos y personas que lo han conocido toda una vida. Se pudo haber trasladado a la Isla Grande o algún otro lugar donde tal vez recibiría mas beneficios e ingreso. Eso dice mucho de este joven.

Sé que esta sentencia no disminuirá el ánimo de Tazo ni de Yabu.

Y que los tiranos no se crean que con una condena como esta, nos van a debilitar, al contrario, estas acciones de cobardía nos fortalecen mas como luchadores. A mí personalmente, me cuadriplica el animo y mi espíritu combativo.

Parece mentira castigar cruelmente a aquellos que toman en sus manos la justicia, pero sucede porque la llamada justicia esta envenenada.

 

La única solución: ¡DESOBEDIENCIA CIVIL AHORA!

¡Bieké LIBRE!