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Tito Kayak: Guerrero del MAR Por Gazir Sued
Qué difícil encontrar tiempo para escribir, cuando tanto en estos días me ha urgido darme todo por entero a todo lo que ya ha sido tantas veces escrito y dicho. Pero estas letras son urgentes también, para que no quede constancia sólo en los registros del pronto olvido, de su irreverente memoria, sin historia y sin sentido. Ayer en la madrugada raptaron a un amigo mío, se lo llevaron los federales y en verdad no sé cuan temprano o tarde volveré a verlo otra vez. Tampoco sus padres; tampoco sus hijos y demás amigos. Los federales se llevaron a mi amigo Tito, como poco antes lo hicieron con mis amigo Carlos, con Ismael, con Pablo y con Rubén. Tampoco nadie sabe cuando los volverán a ver. Los hicieron prisioneros, injusta e insensiblemente, por el sólo hecho de actuar sus ideales de solidaridad con incondicional amor y entero desprendimiento de otros intereses ajenos a la justicia y la paz en Vieques; los encarcelaron por entregarse con integridad y determinación a las justas causas que se libran en la Isla Nena; los encerraron por darse a la lucha de este pueblo contra la voluntad militar de muerte y reivindicar así el Sagrado Derecho de todo ser humano a vivir dignamente y en libertad. Y eso es sin duda motivo de angustia, de pensamientos amargos, de mucha tristeza, de indignación, de rabia y de ira. Pero sobre todo, razón de más para seguir en pie de lucha... * Hay demasiadas ocasiones en que los combatientes solitarios contra
las injusticias que día a día se cometen contra nuestro
medio ambiente, contra nuestros recursos naturales, contra nuestra
madre tierra, pasan por desapercibidos ante los ojos del mundo. De
nuestra suerte está que el caso de Tito, Guerrero del MAR,
no es uno de estos. Sus luchas han sido frontales, transparentes y
sin reserva alguna por los riesgos que siempre rondan inciertamente
al lado de nuestros luchadores. Eso, al parecer, lo ha convertido
en una amenaza mayor para quienes se oponen a sus ideales, que son
los ideales de un mundo sensible ante las mezquindades que amenazan,
maltratan y destruyen nuestro ambiente y, en consecuencia, nuestras
vidas. Tito es un hombre de palabra, y su palabra más honesta
es su acción. Por tal razón hoy, nuevamente, ha sido
aprisionado por las autoridades federales, que no son otra cosa que
las fuerzas represivas legales del poderío imperial norteamericano
y su marina de guerra. Pero sabemos que al violar sus injustas leyes
han honrado lo más hermoso de nuestra maltratada patria, que
es la vida de su gente. Enfrentando riesgos y con grandes sacrificios,
pero siempre animado y sonriente, Tito ha honrado con sus actos a
nuestra patria; su devoción ha sido consuelo para nuestra dolida
Vieques y su terquedad libertaria reserva del ánimo combativo
de mucha gente, sobre todo de nuestra gente más joven... Hace más de dos años Tito consagró su vida a
la causa viequense en el mismo instante en que, tras la muerte de
David Sanes, subió solo, descalzo y sin provisiones a lo que
seguidamente se convertiría en Monte David, símbolo
de la resistencia viva contra la marina de guerra norteamericana en
Vieques. La firma de sus palabras fueron ¡Bieké o Muerte!
Palabras fuertes que significan a Vieques como voluntad de Vida en
contraste con la Marina que representa intenciones de Muerte. Y así
ha mantenido su palabra y su acción hasta el día de
hoy. El año pasado, como bien recordamos, fue aprisionado por
los militares cuando intentaba llegar al área de tiro y detener
con cuerpo propio los bombardeos. Los federales lo encerraron y lo
mantuvieron incomunicado y en un calabozo en solitaria. Cincuenta
días estuvo prisionero injustamente en la cárcel federal,
pero siempre manteniendo firme su incondicional apoyo a la causa por
la paz en la Isla de Vieques. La mayor parte del tiempo se mantuvo
en ayuno para mediante este sacrificio personal convertirse en denuncia
viva por el maltrato militar a la Isla Nena. Tito fue un prisionero de conciencia, junto a los compañeros
independentistas y a los Jinetes por la Paz. Tito, como cientos de
puertorriqueños, es ejemplo vivo de que -como decía
don Gilberto- no hay imperio que pueda ahogar el anhelo de libertad.
Tito, como los demás compañeros y compañeras
encarcelados, ha sido víctima de un proceso judicial prejuiciado
e insensible ante los más legítimos reclamos de justicia
y paz. Hoy las autoridades federales, justamente cuando se recuerda
el primer aniversario de los desalojos de la zona restringida por
la marina de guerra, cumplieron su amenaza de quitarle la libertad
nuevamente. Sólo porque él, como tantos otros, arriesgó
su vida y su libertad como acto de afirmación de la vida misma
y de la libertad. Por ello quieren castigarlo. Su delito, como el
de los demás: la solidaridad incondicional y la defensa al
derecho a la vida, la justicia y la paz en el pueblo de Vieques... Esta madrugada del 5 de mayo nos encontrábamos reunidos en
la capilla ecuménica en la loma de los vientos en San Juan,
réplica exacta de la capilla que construimos en la zona de
tiro en Vieques; símbolo de la voluntad de paz y del espíritu
de resistencia y lucha en esta Isla. Allí estuvimos familiares,
amigos y compañeros de lucha en apoyo y solidaridad con Tito.
Allí nos mantuvimos en vigilia y ayuno, en espera a que los
federales decidiesen arrestarlo en nuestra presencia y ante la mirada
de todo el mundo. Caída la noche la prensa ya no estaba. Sabíamos
que era sólo eso lo que faltaba para que en cualquier momento
se lo llevaran. Y así lo hicieron. Poco antes que saliera el
sol irrumpieron hostilmente en la capilla. Cercamos a Tito inmediatamente
mientras muchos rezaban el Padre Nuestro y otros forcejeaban para
protegerlo, abrazarlo y despedirlo... hasta luego, querido amigo.
A empujones lograron separarnos y sin más llevárselo
prisionero. El día antes coincidía con el primer aniversario de
los desalojos. Se cumplía a la vez el segundo año de
una lucha que entre angustias, tropiezos y pesares promete certeramente
la alegría de la victoria final de Vieques sobre la marina.
El arresto de Tito es un ejemplo más de la mala voluntad del
gobierno federal en nuestra Isla, de su corrupto sistema judicial
y de la insensibilidad de su fuerza carcelaria y militar. Nuestros
actos de solidaridad son sólo continuidad de la misma exigencia
que se ha mantenido por más de sesenta años en Vieques:
el cese incondicional de los bombardeos y la salida definitiva de
la marina. Lo que quede ahora por decir y hacer seguirá siendo
reafirmación de la misma voluntad y determinación de
continuar luchando hasta lograr que la marina de guerra por fin de
vaya de la Isla de Vieques. La promesa en este escrito será
sólo que así lo seguiremos haciendo. Sólo así
valdrán todas las penas venideras; solo así tendrá
valor cualquier palabra escrita o dicha; sólo así tendrá
justo sentido para la libertad el encierro de Tito, como cualquier
encierro por venir... Siempre, |