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Vieques en Sudáfrica: el racismo, el colonialismo y la defensa nacional Por Raúl Quiñones
Rosado
Como anunciado en la prensa internacional, el gobierno de los Estados Unidos retiró su pequeña delegación de la Conferencia Mundial Contra el Racismo de la Organización de las Naciones Unidas, recién celebrada en Durban, Sudáfrica. Se negaron a participar en dicha conferencia, dicen ellos, por la posición oficial adoptada por los delegados de todo el mundo, igualando al sionismo con el racismo. Al proteger al estado de Israel de esa severa acusación, el gobierno estadounidense-supuesto defensor y representante máximo de la democracia en el mundo-muestra una vez más su apoyo al uso de la violencia militar extrema, y hasta del terrorismo, de aquellos pueblos que considera sus amigos, en este caso a expensas del pueblo palestino. Claro, esto no le sorprende a nadie. Después de todo, ¿quiénes son los palestinos? ¿Qué posible beneficio económico o militar pudiera obtener los EEUU estableciendo y manteniendo una relación positiva con estos árabes, esta gente norafricana de tez oscura, estos musulmanes de extraña religión y cultura tan peculiar? Los norteamericanos se ven obligados a bregar con los egipcios, los sauditas y otros dueños de grandes pozos petroleros de la región. Pero, ¿los palestinos? ¿Qué posible valor podrían éstos tener para el país más poderoso del mundo? Israel, por su parte, eso es otra cosa, según el gobierno estadounidense. No que en los EEUU se haya eliminado el antisemitismo, la opresión sistemática de los judíos y de su cultura. Muy a pesar de la ilusión, basada en el estereotipo propulsado por cristianos del judío como mercader avaricioso rico, de que el poder económico allí está en manos de los judíos, la comunidad judía norteamericana como grupo étnico y religioso vive subordinada. Es solo recientemente que ellos vienen a gozar de los privilegios raciales de los blancos, ahora que paulatinamente han sido aceptados (con su consentimiento) como parte del colectivo racial blanco. Claro, mientras no hablen de su cultura y religión. No empeze el persistente y arrollador etnocentrismo del blanco norteamericano, el estado de Israel es uno de gran importancia militar para el gobierno de los EEUU. Al igual que Puerto Rico, su posición estratégica es singular, solo que mientras desde Puerto Rico se defiende su territorio, protegiéndoles de alguna invasión por el Atlántico, desde Israel se defiende su bolsillo, protegiéndoles de alguna agresión contra sus intereses petroleros. Pero muchos ya sabemos que lo que realmente defendía los EEUU con no estar en la conferencia de la ONU no era a Israel ni su objeción a la definición del sionismo allí postulada. La verdad es que al no enviar al Secretario de Estado Colin Powell a representar a la delegación estadounidense y al retirarse, predeciblemente, casi de inmediato, solo se estaban defendiendo ellos mismos. Se defendían de: 1. tener que lidiar con la realidad del racismo institucional
que aún existe en su propio país. Más importante aún, indirectamente, aunque innegablemente, el gobierno de Bush, con no dar la cara ante las naciones del mundo, defendía su política de usar los medios que fuesen necesarios para defender sus intereses geopolíticos y económicos, así como lo hace el estado de Israel contra los palestinos, así como lo hacen ellos contra los puertorriqueños y los viequenses. Lo irónico es que hay entre nosotr@s quienes insisten en considerar que los Estados Unidos son realmente el ejemplo vivo y los verdaderos promotores de los grandes ideales democráticos, de la libertad, de la igualdad, del derecho a la autodeterminación. Lo irónico, y lo triste, es que a estas alturas aquí en Puerto Rico, después de 100 años de experiencias que traicionan esta imagen glorificada de los EEUU, hay quienes todavía viven esperando que sean ellos, los norteamericanos, los que nos resuelvan nuestra situación. No se dan cuenta que somos nosotros, con la experiencia de Vieques, los que les estamos dando cátedra de democracia; que somos nosotros con la desobediencia civil los que les estamos enseñado a ellos lo que es realmente vivir la paz y buscar la justicia; que somos nosotros con nuestro consenso amplio y nuestra participación activa y masiva los que le estamos dando un curso doctoral sobre lo que es realmente la defensa nacional. A pesar de que los dirigentes del gobierno estadounidense parecen solo respetar a países como Israel, que lamentablemente revierten a tácticas de opresión y de terror una vez usados contra ellos mismos, en esta lucha pacífica por Vieques les estamos demostrando que hay una forma más íntegra de conseguir lo que uno necesita y se merece. De nuestra continuada unión e inquebrantable convicción dependerá nuestro éxito. Claro, ayudaría mucho si acabaran ya de despertar los que aún sueñan con que nuestro destino se nos será otorgado, como si fuera algún regalo, por aquellos que nos oprimen.
Ni una bomba más.
Ni un minuto más.
787-732-5077 (voice) www.institutolatino.org Raúl Quiñones-Rosado, Co-Director María I. Reinat-Pumarejo, Co-Director |