| La
Resistencia Continúa . . . El 17 de mayo de 2000, un grupo de jóvenes penetró las facilidades del Camp García rumbo a la zona de tiro en la parte Este de Vieques. Los jóvenes, miembros de Amig@s de Vieques, Colectivo Cayo Yayí y Monte Carmelo, estuvieron por más de diez horas en los terrenos restringidos por la Marina, y en varias ocasiones fueron perseguidos por las autoridades militares por tierra y por helicópteros, pero lograron replegarse exitosamente sin ser atrapados. Como parte de su misión de resistencia el grupo llegó hasta donde se encontraba el campamento de Amig@s de Vieques y colocaron la bandera de Puerto Rico y tomaron varias fotos que documentan su histórica gesta. A continuación una reflexión escrita por uno de los participantes, luego de concluido el evento.
Vieques:
una carta desde la resistencia
por: Gazir Sued Colectivo de Resistencia Amig@s de Vieques20 de mayo de 2000
"La
mejor manera de decir, es hacer."
--J. Martí
Ya hay quienes presagian la derrota de esta lucha y como aves
de mal agüero sobrevuelan los ánimos de resistencia, perturbando las
voluntades que la mueven y hostigando las conciencias que la sostienen.
Dicen en las calles que la gente se nos está rajando: buche y pluma
no más -como dice la canción-. Y es que tras el forzado desalojo de
la zona restringida por la marina de guerra norteamericana, la presencia
en la Isla Nena se ha reducido significativamente, y eso afecta la moral
del pueblo entero, su ánimo y su voluntad. Se ha retirado de esta lucha
mucha gente, es verdad. Algunos dicen que para activarse en otros espacios,
otros que para reflexionar sobre lo acontecido y lo que podría pasar,
otros se van a insistirle compasión y amparo a Dios y otros dejan correr
a la suerte lo que decidan las estrellas, o lo que es lo mismo, la contienda
electoral: para idear actividades de apoyo y solidaridad con la causa
-dicen unos-, para delinear una estrategia política más efectiva -dicen
otros-. Tal vez...
Por lo general -nos dicen- la desobediencia civil no es lo
único que se puede hacer: podemos hacer marchas, piquetes, enviar cartas
al presidente y a los congresistas, conciertos y vigilias, rezar o cantar
protesta, pintar las calles o tirar pancartas, entre tantas otras cosas.
A fin de cuentas, todo tienen cabida en esta lucha; todo se vale (si
se hace en paz -nos recuerdan-). Bien. Pero más de un año va desde que
se inició esta fase de la lucha. Sesenta le precedieron. Y harto es
sabido que tras el discurso de la estrategia política se acomodan muchos;
que tras el reclamo de flexibilidad y paciencia se cuela la cobardía;
que tras la exigencia de civilidad y prudencia se hace espacio la hipocresía...
Poco o
nada nos queda por decir; demasiado nos falta por hacer. El momento
histórico exige darle cuerpo y alma a las retóricas del valor y del
sacrificio; su razón exige imaginación, creatividad, voluntad, en fin,
terquedades y locuras -como las de Tito Kayak y Amigos del Mar-. ¿Cómo
mantener viva la lucha? Manteniendo viva la resistencia. A quien no
tenga el valor de sacrificarse -como decía Martí- digámosle que tenga
la vergüenza de quedarse callado frente a quienes sí se sacrifican.
Y -como dijo un amigo- a quienes no puedan ser solidarios con la causa
de la Isla Nena -digámosle ¡Coño!
...no sean traidores a ella...
Por lo
demás, procuremos hablar menos de razones y causas, de evidencias, de principios y fundamentos, para dar paso a la
palabra inquebrantable de nuestros actos...
Entremos y salgamos cuando querramos, que sin versos mayores
tambien se hace poesía, que sin canciones escritas se escuchen las más
hermosas melodías... de libertad.
Y es que ya he visto a muchos retirarse, sí. Pero también
he visto a mucha gente decidida a seguir resistiendo y luchando: entre
ellas he visto a una anciana cargando en su piel todas las edades que
le es posible soportar y enfrentar su bastón contra la verja de la milicia;
y he visto a unos tantos que se han dejado arrestar, que han desafiado
con valor e integridad moral la abusiva autoridad militar y lo han vuelto
a hacer y siguen dispuestos a hacerlo cien veces más; y he visto a doña
María, con el corazón en la garganta, decirle a su hijo resiste y no
te dejes agarrar y, si no puedes evitarlo, no rajes nunca tu dignidad.
Yo he
visto a niños y niñas muy pequeños cantar que se vaya la marina, la
marina que se vaya; y a señores desconocidos y muy mayores apretar mi
mano y la de mis compañeros y abrazarnos con toda la ternura de un guerrero
viejo, siempre dispuesto a entregarse a la lucha también cien veces
más; y he visto madres muy jóvenes llevar a cuestas sus hijos y salirle
al paso a la fuerza militar; y he visto gente trabajadora de todo y
cada cosa que ha arriesgado o hasta perdido sus empleos por estar donde
entendían que debían estar, y a estudiantes abandonar sus estudios porque
la urgencia del tiempo y sus historias dictaban que les tocaba la hora
de luchar; yo he visto hombres fuertes del mar sudar de rabia y callar
y murmurar en silencio: volvemos a entrar; yo los he visto hacerlo;
yo he visto a mis familiares y amigos preocuparse y vacilar, pero siempre
atentos a dar la mano firme e incondicional; y he visto entre ell@s
a mis compañeros de riesgos entregarse de lleno y por entero a la causa
viequense y enfrentar con pasión a ese gran poder imperial y sonreir
al miedo y decidirse a no rajar la resistencia y a continuar... yo he
visto a soldados bajar de vergüenza las cabezas y a policías confesar
solidaridad.
Yo he
visto a un amigo adolorido y enfermo y sin más que su voluntad guerrera
estar dispuesto a cabalgar la madrugada y la mañana entera hasta ver
ondear sola nuestra bandera; y he visto a una pareja recién casada impacientarse
y tenerse que aguantar y aprender a esperar porque el momento dictaba
a su amorío otra señal que vale toda la angustia de la espera; yo he
visto callar a una mujer que amo y partir frustrada, dar media vuelta
y en silencio volver a actuar; yo he visto muchas cosas que tienen que
ver con la vida y nuestras luchas por la justicia y por la paz; yo he
visto muchas cosas que son nuestra verdad; yo he visto, también, a mi
padre llorar...
Para ellos, y para quienes hasta ahora han resistido, esta primera bandera. Para quienes todavía hoy resisten, que sirva de promesa de esperanza por lo que vendrá... |