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Este pueblo le perdió el supuesto miedo a la cárcel Por Pedro Colón Almenas
Saludos:
El pasado 25 de febrero del presente año, las garras del imperio "yanqui" me separaron físicamente de mis amigos, familia y seres amados. No acompañaré por un tiempo a mi madre, que sufre problemas de salud, a mi hijo de casi 5 meses y a mi amada compañera. Aunque estas queridas personas han recibido con gran valentía las decisiones tomadas por un tribunal federal que poca justicia reparte al pueblo puertorriqueño, no podemos negar que nuestra separación deja un gran vació en nuestros corazones. Hoy soy otra víctima más de los mecanismos federales que tratan de criminalizar y perseguir a los jóvenes que luchan por una verdadera justicia social. La corte federal y sus "monigotes" creen que con castigar a este servidor controlarán en gran medida las luchas antimilitaristas, la lucha por la independencia de nuestro país y la lucha pacífica del pueblo viequense. Lucha que por años han defendido estudiantes, jóvenes y obreros. Que equivocados se encuentran los señores federales; el encerrar a este joven será el catalítico a nuevas y mejores luchas. Mientras se siga criminalizando las luchas democráticas y justas, somos muchos los jóvenes que nos encontraremos en las cárceles del imperio norteamericano. Cárceles federales que con poca probabilidad conocerá a los corruptos de nuestro gobierno. ¿Dónde están esos que le roban a los pobres, a los enfermos y a los niños de mi país? Claro que los monigotes federales tienen dónde y cómo "castigar" a los verdaderos criminales. No me quiero despedir sin darles las más sinceras gracias a todos los que se han preocupado por mí y por mi familia. Sus oraciones y cartas son alas de libertad que estas paredes nunca podrían encerrar. Gracias a mi familia por haberme respetado en estos momentos tan difíciles para todos. Estoy y trato de estar cada día más fuerte. Nietzche decía: "lo que no me mata, me fortalece", y sé que cuando se lucha por razones Justas y se tiene la mente y el espíritu fuerte y claro, nadie, ni nada podrá encerrar nuestros pensamientos. Hoy, mañana y siempre el uniforme de confinado es y será un verdadero orgullo, como siempre lo ha sido para los que luchan por nuestro pueblo. Señores federales, sepan ustedes que a la cárcel y a sus mecanismos de poder hace mucho tiempo que este pueblo le perdió el supuesto miedo. Gracias. ¡Viva Puerto Rico Libre y Socialista!
Pedro Colón Almenas (un prisionero político con la conciencia cada vez más libre)
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